El reto
El Corralón de Claudio no tenía un problema de reconocimiento. Después de más de 15 años en Zárate, ya había construido algo mucho más difícil de conseguir que una buena posición en Google: una reputación.
Su web, en cambio, no estaba a la altura. Había nacido para «estar online»: no explicaba qué lo diferenciaba, no transmitía el respaldo que ofrece cada día y no generaba confianza antes del primer contacto.
Además, tenía que hablarle a dos clientes muy distintos sin mezclarlos: quien construye o reforma su casa y busca buenos materiales y asesoramiento, y el arquitecto, constructor o maestro mayor de obra que necesita stock, primeras marcas y respuesta rápida. Y todo con poco material visual propio.


